— Disculpe ¿Sabía usted que su esposa es una puta?
— ¿Qué carajos es lo que acaba de decir?
— ¡Pues que su puta esposa es una puta!
— Mida sus palabras, que yo amo a esa mujer.
— Bueno, ¿Es usted tarado o qué? ¿No entiende lo que le digo?
Las palabras que aquel extraño pronunció tenían algo de cierto, si había algo que caracterizaba a Antonio es que era un completo imbécil, a pesar de ello jamás quiso aceptar que María era una de las mujeres más solicitadas entre los hombres de aquella avenida, quizás por eso demoraba más tiempo en llegar a su hogar tal vez así diera oportunidad al amante en turno de despedirse, pactar un nuevo encuentro y escapar sin ninguna preocupación… con suerte alcanzaría despedirse de Antonio al bajar las escaleras.
— No diga idioteces…
— Venga que le invito un trago.
— Tómese su tiempo caballero, si algo lo ha caracterizado desde que sé de usted, es su pasividad ante los hechos. Ahora que si no soporta la idea de dejar que su mujer se acueste con todo el mundo, puede ir en este mismo instante a matar al hijo de puta que está dentro de las piernas de su mujer.
— Déjese de estupideces y dígame qué pretende con decirme todo esto.
— Pues sencillo, un pequeño apartado en el periódico que diga: Hoy se presentó un suicidio más, al joven Antonio Villanueva se le encontró el día de ayer colgado de una viga en su propio domicilio, varias fuentes indican que todo fue a causa de desdenes amorosos…”
— ¿Para ésto me arrastró a este bar de mala muerte? Vaya que es usted un tipo singular.
— Ande caballero, no se inmute, bébase una a mi salud que una amistad sellada con vino es una amistad eterna.
— …
Salió a prisa de aquel bar, con un pánico y una exasperación que le hacían sentirse hasta cierto punto valiente, casi inmortal.
Al llegar a su hogar no atinó mas que dirigirse a su dormitorio, pensaría que su esposa debiera estar dormida, no advirtió que fuese demasiado temprano para llegar a casa, al abrir no pudo mas que distinguir dos tenues siluetas que le demostraron la delicada y casi sacrílega verdad.
Bajó las escaleras y sólo atinó a atar una cuerda a las vigas del techo dejando solo una nota para su mujer:
“Soledad es tu abrazo
como hiedra que ahoga”
en realidad no se q comentar sobre lo q escribiste pero.. mmm. quizás para que no estes vacío de críticas pues te digo q me gustó, (creo!)Ahhh una ultima cosa: q me regalarás para mi cumpleños??? jeje atte. bren!
ta bien, ta bien, dejaré un comentario: está chido, original, con lenguaje coloquial y florido jaja, pero sin llegar a ostigar.
chance y estoy muy wey, pero no entiendo el título, claro que tendrás tus razones….chido!
a ver si checas el mío rbaizabaldavid.blogspot.com
Wow! me asombras niu. Que chingaos haces todos los dias en la prepa?
La neta esta muy chido, el lenguaje coloquial hace que uno entienda mejor la trama, aunque para mi eso ya esta un poquito trillado, pero si a ti te sale bien tus relatos asi pues quien soy yo para decirte que esta bien y que esta mal?
chida la frase con la que le das fin a tu relato, ¿no te importa si te la robo?
No dejes de publicar y recuerda D.D. y ponle play