
A continuación solo pondré algo para entretenerlos, es el final del cuento “la pantera”de Sergio Pitol que inventé para una clase de literatura, me salió medio rara, he oido que es tétrica, no lo creo pero, ahí les va:
Entre bambalinas
POR: Jorge Xaxalpa Pérez
“Me reprochaba el haber podido imaginar que
aquella hermosa bestia tuviese intenciones de devorarme.”
Sergio Pitol (La Pantera)
Ahora mi mundo ha cambiado radicalmente, me pienso y no soy mas que este saco inútil que siempre tuve miedo de convertirme, como sea, en alguna ocasión la he reconocido entre la gente, conviviendo y devorando mis recuerdos, muchas veces me topé con restos a medio devorar, mientras más me adentraba a mis recuerdos, mas me tropezaba con mis años de lucidez, aquel tiempo en que solía ser un tipo desquiciante, pero que tuvo felicidad, inmune ante los sentimientos de los demás, frió, quizás hoy esté más muerto que frío, más jodido que de costumbre, la brecha entre el ayer y el hoy no tiene importancia después de lo de esta tarde. El viejo camino de la ladera me llevó hasta aquel paraje, jamás lo hubiera encontrado de no haber estado tan loco, es cierto, me perdí entre los despedazados mapas de mi cabeza y este sueño ajeno que no me deja actuar libremente, esto no fue excusa para que yo no estuviera conciente, a cada paso, a cada movimiento, más alerta de lo habitual; tres grandes ráfagas de viento me azotaron marcando mi piel como látigos, el frío pronto hizo estragos en mis movimientos haciéndolos mas torpes; mi cabeza no pensaba pero mis piernas se movían a voluntad propia, entre tanto jamás tropecé, inexplicable, pues no posé la vista en mis movimientos, sino en esa penumbra que se formaba a causa de la vegetación, incluso recuerdo haber hundido los pies en la tierra y sin mayor esfuerzo, fue por ese movimiento tan agonizante que no me percate de ese chorro de sangre que fluía por el dorso de mi mano, ese agrio olor me llamó la atención, mi mano se había tornado en un color negruzco y la herida se negaba a cerrar, por el contrario se fue haciendo mucho más grande, invadía casi por completo mi antebrazo, pude notar que la piel que me colgaba caería poco a poco, no hice nada para evitarlo; solo llevaba un par de minutos caminado cuando noté que mi paso había cambiado, ahora corría como jamás había corrido en mi vida, mis tobillos ya estaban rotos pero yo seguía corriendo en aquel exiguo camino de oscuras profundidades y misteriosos adentros; mi siniestra mano musitaba y reclamaba comunicarse conmigo, quizás advertirme, aún no sé porqué, pero la dejé hacer, le permití garabatear algo entre la negra tierra, no comprendí lo que quiso decirme y así, sin más, me deshice de mi mano, no recuerdo cómo ni con qué, sólo sé que mi herida estaba ya cauterizada, la sangre que quedaba en mi brazo parecía normal, demasiado sana para mi estado. A partir de este momento el dolor empezó a hacerse mayor, pero, cómo disfrute el saberme adolorido, indicaba que aún no estaba muerto.
Aún no percibía la luz del sol a través de las ramas de los árboles, pero cuando un rayo de sol se filtró de entre las hojas y tocó la sangre que me cubría, esta empezó a arderme en la piel, tal cual como una hormiga bajo la lupa; pronto me sentí con ganas de gritar, pero el nudo en mi garganta ahogó el grito. Mi cuerpo prefirió seguir sin siquiera consultarme, hasta este momento jamás me cuestioné hacía donde me dirigía, hubiera sido inútil, conciente o no, mi cuerpo avanzaría, sentí que las horas pasaban, pero el sol aun no se había movido, la espera llegaba a su fin; el valle rocoso parecía aun lejano así que cerré un par de veces los ojos, para comprobar mi estado de sobriedad; a las pocas horas llegué, el sol aun no se movía, traté de sentarme en una de las rocas, me fue inútil, ardían como si tuvieran fuego encima, de a poco cada una se fue incorporando hasta dejarme apartado, en la orilla; heme aquí, solo y en presencia del fin del mundo.
De a poco pude notar que no estaba solo, la pantera aún se colocaba pedazos de su hermosa piel, tira de pellejo tras otra; cuando por fin tuve conciencia de mi mismo, todo pasó inusitadamente, todos aquellos instantes regresaron a mi mente, me imaginé motivos para su visita, para este místico encuentro que me excita por completo, era, podría ser, mi contraparte, la otra parte de mi ser, hasta aquél mísero momento no logré descifrarlo, pero siempre estuvo allí, desgarrando por dentro; ahora lo comprendía, aquel día que la vi por primera vez desgarrándome por dentro y por fuera. No sé lo que la incitó a salir de mí. Algunas ideas invadieron mi mente, llegué a creer que venía a pronosticarme mi suerte. Ahora que la veo en mi regazo, no tengo la menor duda, su mirada sigue siendo amable, suplicante, es cierto, ahora que devora mis piernas no dudo que lo haga con las más sinceras ganas de acariciarme y jugar conmigo.
Mis pensamientos rebasan la lógica, no encuentro razón por la cual no estar tan feliz y entre tanto barullo no logro articular otra cosa que no sean estas palabras: Estúpida bestia, porqué tardaste tanto.
No ps ta bonito y gordito
by
64t0 B4|2ato
porque usas mi ilustracion?