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A. Palomas

Una rolita del buen Palomas: Nena nunca nena


Deshabitado – San Pascualito Rey

Deshabitado

01. Intro

02. Caemos o volamos

03. Porqué

04. Lejos

05. Navegando

06. Así es el amor

07. Olvídate de mí

08. Deshabitado

09. La verdad

10. Pervertidamente

11. Una esquina en el mar

12. No hay nada

13. El fin del mundo

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Pues heme aquí tratando de que este pequeño espacio sobreviva…

o click acá –>Ariel Rot – Vértigo

Mira mis dedos

Mira mis dedos, no son tan largos como quisiera.

Los días ya no son tan interesantes, como hoy: te busqué con la vista, recorrí grandes distancias con la mirada: un par de autobuses, decenas de árboles, un montón de mujeres; y aun no he llegado a tu casa. Entro y no te encuentro ya tus hermanas me han dicho que estás con Javier, el actual cliente. Decido tocar tu puerta y oigo una voz gastada y ronca, no jodan, me dice.

Una prbadita de eternidad Javier SaavedraNo, no toques, me duele. Que ¿desde cuándo me duele? Desde hace poco, recuerdas qué confianza me tenías: me contabas tus memorias; entonces yo solía creer que me amabas, que me aceptabas. No, no lloro, es ésta tos que acarreo día a día; mira ¿ves? Antes la cajita tenía más, ahora ya no tantas por que te fuiste. Y si no me amabas, por qué te quedaste, por qué gastaste tu tiempo en mí; no, eso no hacen los amigos: yo no sería capaz de llegar a la casa de Miguel y ser su puta en turno, no, eso no hacen los amigos. En fin, me duele desde que sé que ya no resido en tu cabeza.

Te acuerdas de ésta, sí, era mi favorita, ya no lo es y todo por que pienso dártelo; sí, me trae malos recuerdos. Recuerdas ¿verdad? Sí, tú estabas sentada aquí mismo con el cuerpo encorvado, no, no lo he olvidado, te veías fea, como la mayoría de las veces. Toma, ésta la tomé de tu cajón, me recuerda a ti, me aferro a ella cuando te siento más lejana, cuando no logro estarme quieto; te confieso que no me he sentido tan solo como cuando estás conmigo, es como sentarme a ver el tiempo pasar frente a mí y caminar hacia atrás, así de absurdo. Percibo tu olor, cae poco a poco ese olor a hierba seca que me hace toser, te noto e intento salir rápidamente de tu cuarto, entonces, cuando me siento más seguro, es cuando empiezo a gritar tu nombre, igual que lo gritaba para azotarte.

Se hace tarde y si no tomo el autobús ahora, lo más seguro es que tenga que dormir en la calle y la calle, sabes, me causa pánico, apenas logré llegar acá en buen estado; preguntas que si me quedo, no soportaría estar a tu lado y saber que no existes, que no te tocaré, que no estarás junto a mí. Está bien, creo que puedo quedarme un poco más, descúbrete por favor; no, eso puedes dejártelo, ahora imagina que me tienes entre tus brazos, imagina que me importas y que yo lo daría todo por ti… sí, yo sé que es imposible que imagines eso, sobre todo cuando es cierto que me importas, que lo daría todo por ti, que me callo con un suspiro tuyo, que me tomaría una eternidad disfrutar de una mirada, de una sola mirada, desde rozar el brillo de tus ojos en mis labios hasta aquel ingrato pestañeo tuyo.

Siéntelo, en este momento mi corazón está menguando, está tratando de olvidar que la noche cayó, que está solo, que quizá ésta sea su última noche, su último recuerdo, su bastardo fin; sí, quizá esta noche sea eterna y mi corazón viva por el resto de esta ínfima noche.

Espera, acordamos que no, que hoy no me harías nada, que no saciarías conmigo tu sed de mal, es mejor que me vaya… tienes razón, no quiero irme pero tengo que hacerlo. No puedo quedarme a sabiendas de tu cuerpo intacto, aquí, cerca de mí. Me voy.

Signos vitales.

No me nombres, no blasfemes por favor, no en mi nombre, no en mi tacto, agradecería que te callaras y que te lanzaras, que te rechazaras a ti misma, que tus oídos sangraran y tus ojos lloraran; tus labios rotos me han echado al peñasco de mi suerte, me has asesinado mientras desayunabas, mientras hundías ese metálico metal entre la sopa verdosa, y agitada miraste tu pecho, ahí encontraste la vereda sangrienta de tu piel mientras te rozabas la entrepierna sin darte cuenta de la infame soledad de tu cuarto. Manipulabas esos collares coloridos ¿Aún crees que tengan alma, el alma de cada una de esas pasiones? Carecías de rostros en aquel momento, incapaz de darme una sonrisa, una mirada seca; tu cabello recorrió y enredó entre tus brazos y al final hasta tus dedos, loca acudiste a rebanarte el cabello y tirárselos al gato por la rendija, ver como lucha con ellos y como es tragado entre los ríos de tu cabellera resulta un tanto orgásmico. Ahora nadas en recuerdos y te empeñas en retornarme viejas caricias rotas en sentimientos turbios, acomplejados por el paso de tu recuerdo; ahora vienes y buscas jugar con mis entrañas, con esa ternura retorcida por aquellas noches de incesantes rodeos; añoro tus pechos, no lo niego, cuya amargura transfiguró en más de una ocasión mis labios de oscuro anís, ahora que los tengo frente a mí me es repugnante saber que los saboreo con el mismo regodeo de antes, desperdiciándome horas en cada uno de ellos, pasando mis tórridas imágenes entre tus piernas, enmarañándote entre mi inmóvil extremidad hasta que tu virginal sangrado invada el rescoldo de tu cuerpo y así, con tu rostro extasiado y tus manos ciegas, logre sosegar tu gélida respiración; en cuanto ahogue tu pesado mirar y tu garganta escuche el alarido de mi caminar, entonces, sólo entonces, sacaré la mano amarilla que tengo bajo tu brazo, removerás el renuente brillo de tus lágrimas, sacarás de entre tus dudas la cabeza, reconocerás el aroma de mis rasguños en la pared, acariciarás mi presencia y me distinguirás de entre todo este basurero de cabezas. Y si por curiosidad te dignas a levantar la vista, no gastes tus sentidos en negar lo que tu cuerpo reclama; mátame antes que despierte, antes de que salga de tu cama.

La última vez que te vi terminé bastante mal, tenerte entre mis brazos resultaba ser la cosa más escalofriante en la vida, tu rostro deshecho, tu pecho entreabierto, tus manos, bueno, ya no eran tus manos; aquellos ojos sin vida me mostraron más de lo que quería saber.

Traté de ocultarte antes de que entraran por la puerta del frente, pero cuando regresé a la habitación tú ya habías abierto la puerta y habías ofrecido de beber, te importó un carajo tu estado, pero que va, siempre lo dijiste: Cordialidad ante todo.

Hello world!

Como ya he sufrido el veto de la libre expresión por aquellos dirigentes puritanos, he decidido migrar mi blog a otra parte, en donde no nos molesten y no se esponjen por mis radicales métodos de difusión.

¡Es hora de comenzar con el pie izquierdo!

En horabuena, BIENVENIDOS.

Homo videns – Sartori

“Nunca te fíes de una computadora que no puedas lanzar por la ventana.”

 

Hace mucho tiempo me preguntaron que qué diablos era la TV, ingenuamente contesté que una cajita de colores, hoy día me pregunto qué tan equivocado estuvo aquello; el asunto es que una de las tesis que más preocupa al mundo de la información –y más de lleno a la comunicación – es la expuesta por Giovanni Sartori. Actualmente decimos que vivimos un mundo en el que todo pasa rápido, pero realmente todo pasa tan rápido o nosotros pensamos tan lento; nos demoramos en reaccionar ante un mundo que nos reclama no sólo un avance de la tecnología ante nuestros ojos, sino un avance de nuestra intelectualidad ante la tecnología –sonará raro pero es del todo cierto –.

 

La comunicación como principio de cuentas es buena, y una de las mejores cosas que tiene el ser humano ya que no solo nos permite pensar también nos permite transmitir el pensamiento propio al resto del mundo; los medios de comunicación desde su albor preocuparon al hombre, en especial el hecho de que le convierten a éste en masa y nos empieza a quitar ese tacto que nos caracteriza; una de las herramientas de comunicación masiva que existen es la TV que además de ser un gran aporte al mundo tecnológico tiene algo extra, la información ahí tratada puede ser fácilmente manipulada para fines de diversa índole, la más atacada por Sartori es la política, ya que ésta deja prácticamente al individuo sin una opinión propia. Existen ocasiones en donde sí un libro no tiene imágenes se torna aburrido, indiferentemente de su múltiple contenido. El mundo de hoy se rige por imágenes y no con palabras, deja al humano como un simple espectador tal como un animal más, podemos considerar que nos ha despojado de aquella curiosidad que nos hace buscar y rebuscar de no quedarse conformes con lo que tenemos a nuestro alcance, del sentimiento de si quiero voy por ello, actualmente todo lo vemos pero ya no lo razonamos, empezamos a pensar que todo está allí dentro, dentro de esa cajita tonta que nos quita incluso sensaciones, aromas nos aleja del tan prometedor Homo sapiens y nos lleva poco a poco al Homo videns, el ser que ha dejado de existir por lo que simboliza y ahora ocupa un lugar dentro de la involución humana.

 

Ahora pienso que esa cajita de colores además de ser un instrumento de entretenimiento, ha sido poco valorada ya que no hemos visto –o no queremos comprender – su potencial para controlar masas y la frecuencia con la que es retada y atacada nuestra inteligencia y la facilidad con la que ésta cae, hemos dejado de pensar en las consecuencias de la tecnología sin embargo nos dejamos seducir por las ventajas que nos ofrece dejando de lado el hecho de que si no controlamos esto ahora pronto se nos saldrá de las manos. Es muy claro que nos sería imposible –y sería también un retroceso para nuestra superación – parar la evolución tecnológica pero no es del todo equivocado que de a poco dejará a las generaciones siguientes casi inservibles, que pronto dejaremos de ser las máquinas perfectas.

Medios informativos como el diario, la radio u otras muchas fuentes han sido sustituídas por el televisor, es muy grande la masa de jóvenes que hoy se informan a través de imágenes, prestándose muchas de éstas a malinterpretaciones, pues se suele creer que si lo veo, es cierto y hemos dejado que esto domine nuestra forma de pensar.

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