Feeds:
Entradas
Comentarios

A. Palomas

Una rolita del buen Palomas: Nena nunca nena

Click en la imagen

Pues heme aquí tratando de que este pequeño espacio sobreviva…

o click acá –>Ariel Rot - Vértigo

Mira mis dedos

Mira mis dedos, no son tan largos como quisiera.

Los días ya no son tan interesantes, como hoy: te busqué con la vista, recorrí grandes distancias con la mirada: un par de autobuses, decenas de árboles, un montón de mujeres; y aun no he llegado a tu casa. Entro y no te encuentro ya tus hermanas me han dicho que estás con Javier, el actual cliente. Decido tocar tu puerta y oigo una voz gastada y ronca, no jodan, me dice.

Una prbadita de eternidad Javier SaavedraNo, no toques, me duele. Que ¿desde cuándo me duele? Desde hace poco, recuerdas qué confianza me tenías: me contabas tus memorias; entonces yo solía creer que me amabas, que me aceptabas. No, no lloro, es ésta tos que acarreo día a día; mira ¿ves? Antes la cajita tenía más, ahora ya no tantas por que te fuiste. Y si no me amabas, por qué te quedaste, por qué gastaste tu tiempo en mí; no, eso no hacen los amigos: yo no sería capaz de llegar a la casa de Miguel y ser su puta en turno, no, eso no hacen los amigos. En fin, me duele desde que sé que ya no resido en tu cabeza.

Te acuerdas de ésta, sí, era mi favorita, ya no lo es y todo por que pienso dártelo; sí, me trae malos recuerdos. Recuerdas ¿verdad? Sí, tú estabas sentada aquí mismo con el cuerpo encorvado, no, no lo he olvidado, te veías fea, como la mayoría de las veces. Toma, ésta la tomé de tu cajón, me recuerda a ti, me aferro a ella cuando te siento más lejana, cuando no logro estarme quieto; te confieso que no me he sentido tan solo como cuando estás conmigo, es como sentarme a ver el tiempo pasar frente a mí y caminar hacia atrás, así de absurdo. Percibo tu olor, cae poco a poco ese olor a hierba seca que me hace toser, te noto e intento salir rápidamente de tu cuarto, entonces, cuando me siento más seguro, es cuando empiezo a gritar tu nombre, igual que lo gritaba para azotarte.

Se hace tarde y si no tomo el autobús ahora, lo más seguro es que tenga que dormir en la calle y la calle, sabes, me causa pánico, apenas logré llegar acá en buen estado; preguntas que si me quedo, no soportaría estar a tu lado y saber que no existes, que no te tocaré, que no estarás junto a mí. Está bien, creo que puedo quedarme un poco más, descúbrete por favor; no, eso puedes dejártelo, ahora imagina que me tienes entre tus brazos, imagina que me importas y que yo lo daría todo por ti… sí, yo sé que es imposible que imagines eso, sobre todo cuando es cierto que me importas, que lo daría todo por ti, que me callo con un suspiro tuyo, que me tomaría una eternidad disfrutar de una mirada, de una sola mirada, desde rozar el brillo de tus ojos en mis labios hasta aquel ingrato pestañeo tuyo.

Siéntelo, en este momento mi corazón está menguando, está tratando de olvidar que la noche cayó, que está solo, que quizá ésta sea su última noche, su último recuerdo, su bastardo fin; sí, quizá esta noche sea eterna y mi corazón viva por el resto de esta ínfima noche.

Espera, acordamos que no, que hoy no me harías nada, que no saciarías conmigo tu sed de mal, es mejor que me vaya… tienes razón, no quiero irme pero tengo que hacerlo. No puedo quedarme a sabiendas de tu cuerpo intacto, aquí, cerca de mí. Me voy.

Signos vitales.

No me nombres, no blasfemes por favor, no en mi nombre, no en mi tacto, agradecería que te callaras y que te lanzaras, que te rechazaras a ti misma, que tus oídos sangraran y tus ojos lloraran; tus labios rotos me han echado al peñasco de mi suerte, me has asesinado mientras desayunabas, mientras hundías ese metálico metal entre la sopa verdosa, y agitada miraste tu pecho, ahí encontraste la vereda sangrienta de tu piel mientras te rozabas la entrepierna sin darte cuenta de la infame soledad de tu cuarto. Manipulabas esos collares coloridos ¿Aún crees que tengan alma, el alma de cada una de esas pasiones? Carecías de rostros en aquel momento, incapaz de darme una sonrisa, una mirada seca; tu cabello recorrió y enredó entre tus brazos y al final hasta tus dedos, loca acudiste a rebanarte el cabello y tirárselos al gato por la rendija, ver como lucha con ellos y como es tragado entre los ríos de tu cabellera resulta un tanto orgásmico. Ahora nadas en recuerdos y te empeñas en retornarme viejas caricias rotas en sentimientos turbios, acomplejados por el paso de tu recuerdo; ahora vienes y buscas jugar con mis entrañas, con esa ternura retorcida por aquellas noches de incesantes rodeos; añoro tus pechos, no lo niego, cuya amargura transfiguró en más de una ocasión mis labios de oscuro anís, ahora que los tengo frente a mí me es repugnante saber que los saboreo con el mismo regodeo de antes, desperdiciándome horas en cada uno de ellos, pasando mis tórridas imágenes entre tus piernas, enmarañándote entre mi inmóvil extremidad hasta que tu virginal sangrado invada el rescoldo de tu cuerpo y así, con tu rostro extasiado y tus manos ciegas, logre sosegar tu gélida respiración; en cuanto ahogue tu pesado mirar y tu garganta escuche el alarido de mi caminar, entonces, sólo entonces, sacaré la mano amarilla que tengo bajo tu brazo, removerás el renuente brillo de tus lágrimas, sacarás de entre tus dudas la cabeza, reconocerás el aroma de mis rasguños en la pared, acariciarás mi presencia y me distinguirás de entre todo este basurero de cabezas. Y si por curiosidad te dignas a levantar la vista, no gastes tus sentidos en negar lo que tu cuerpo reclama; mátame antes que despierte, antes de que salga de tu cama.

La última vez que te vi terminé bastante mal, tenerte entre mis brazos resultaba ser la cosa más escalofriante en la vida, tu rostro deshecho, tu pecho entreabierto, tus manos, bueno, ya no eran tus manos; aquellos ojos sin vida me mostraron más de lo que quería saber.

Traté de ocultarte antes de que entraran por la puerta del frente, pero cuando regresé a la habitación tú ya habías abierto la puerta y habías ofrecido de beber, te importó un carajo tu estado, pero que va, siempre lo dijiste: Cordialidad ante todo.

Hello world!

Como ya he sufrido el veto de la libre expresión por aquellos dirigentes puritanos, he decidido migrar mi blog a otra parte, en donde no nos molesten y no se esponjen por mis radicales métodos de difusión.

¡Es hora de comenzar con el pie izquierdo!

En horabuena, BIENVENIDOS.

Homo videns - Sartori

“Nunca te fíes de una computadora que no puedas lanzar por la ventana.”

 

Hace mucho tiempo me preguntaron que qué diablos era la TV, ingenuamente contesté que una cajita de colores, hoy día me pregunto qué tan equivocado estuvo aquello; el asunto es que una de las tesis que más preocupa al mundo de la información –y más de lleno a la comunicación – es la expuesta por Giovanni Sartori. Actualmente decimos que vivimos un mundo en el que todo pasa rápido, pero realmente todo pasa tan rápido o nosotros pensamos tan lento; nos demoramos en reaccionar ante un mundo que nos reclama no sólo un avance de la tecnología ante nuestros ojos, sino un avance de nuestra intelectualidad ante la tecnología –sonará raro pero es del todo cierto –.

 

La comunicación como principio de cuentas es buena, y una de las mejores cosas que tiene el ser humano ya que no solo nos permite pensar también nos permite transmitir el pensamiento propio al resto del mundo; los medios de comunicación desde su albor preocuparon al hombre, en especial el hecho de que le convierten a éste en masa y nos empieza a quitar ese tacto que nos caracteriza; una de las herramientas de comunicación masiva que existen es la TV que además de ser un gran aporte al mundo tecnológico tiene algo extra, la información ahí tratada puede ser fácilmente manipulada para fines de diversa índole, la más atacada por Sartori es la política, ya que ésta deja prácticamente al individuo sin una opinión propia. Existen ocasiones en donde sí un libro no tiene imágenes se torna aburrido, indiferentemente de su múltiple contenido. El mundo de hoy se rige por imágenes y no con palabras, deja al humano como un simple espectador tal como un animal más, podemos considerar que nos ha despojado de aquella curiosidad que nos hace buscar y rebuscar de no quedarse conformes con lo que tenemos a nuestro alcance, del sentimiento de si quiero voy por ello, actualmente todo lo vemos pero ya no lo razonamos, empezamos a pensar que todo está allí dentro, dentro de esa cajita tonta que nos quita incluso sensaciones, aromas nos aleja del tan prometedor Homo sapiens y nos lleva poco a poco al Homo videns, el ser que ha dejado de existir por lo que simboliza y ahora ocupa un lugar dentro de la involución humana.

 

Ahora pienso que esa cajita de colores además de ser un instrumento de entretenimiento, ha sido poco valorada ya que no hemos visto –o no queremos comprender – su potencial para controlar masas y la frecuencia con la que es retada y atacada nuestra inteligencia y la facilidad con la que ésta cae, hemos dejado de pensar en las consecuencias de la tecnología sin embargo nos dejamos seducir por las ventajas que nos ofrece dejando de lado el hecho de que si no controlamos esto ahora pronto se nos saldrá de las manos. Es muy claro que nos sería imposible –y sería también un retroceso para nuestra superación – parar la evolución tecnológica pero no es del todo equivocado que de a poco dejará a las generaciones siguientes casi inservibles, que pronto dejaremos de ser las máquinas perfectas.

Medios informativos como el diario, la radio u otras muchas fuentes han sido sustituídas por el televisor, es muy grande la masa de jóvenes que hoy se informan a través de imágenes, prestándose muchas de éstas a malinterpretaciones, pues se suele creer que si lo veo, es cierto y hemos dejado que esto domine nuestra forma de pensar.

Sabia amarga.

— Disculpe ¿Sabía usted que su esposa es una puta?

— ¿Qué carajos es lo que acaba de decir?

— ¡Pues que su puta esposa es una puta!

— Mida sus palabras, que yo amo a esa mujer.

— Bueno, ¿Es usted tarado o qué? ¿No entiende lo que le digo?

Las palabras que aquel extraño pronunció tenían algo de cierto, si había algo que caracterizaba a Antonio es que era un completo imbécil, a pesar de ello jamás quiso aceptar que María era una de las mujeres más solicitadas entre los hombres de aquella avenida, quizás por eso demoraba más tiempo en llegar a su hogar tal vez así diera oportunidad al amante en turno de despedirse, pactar un nuevo encuentro y escapar sin ninguna preocupación… con suerte alcanzaría despedirse de Antonio al bajar las escaleras.

— No diga idioteces…

— Venga que le invito un trago.

— Tómese su tiempo caballero, si algo lo ha caracterizado desde que sé de usted, es su pasividad ante los hechos. Ahora que si no soporta la idea de dejar que su mujer se acueste con todo el mundo, puede ir en este mismo instante a matar al hijo de puta que está dentro de las piernas de su mujer.

— Déjese de estupideces y dígame qué pretende con decirme todo esto.

— Pues sencillo, un pequeño apartado en el periódico que diga: Hoy se presentó un suicidio más, al joven Antonio Villanueva se le encontró el día de ayer colgado de una viga en su propio domicilio, varias fuentes indican que todo fue a causa de desdenes amorosos…”

— ¿Para ésto me arrastró a este bar de mala muerte? Vaya que es usted un tipo singular.

— Ande caballero, no se inmute, bébase una a mi salud que una amistad sellada con vino es una amistad eterna.

— …

Salió a prisa de aquel bar, con un pánico y una exasperación que le hacían sentirse hasta cierto punto valiente, casi inmortal.

Al llegar a su hogar no atinó mas que dirigirse a su dormitorio, pensaría que su esposa debiera estar dormida, no advirtió que fuese demasiado temprano para llegar a casa, al abrir no pudo mas que distinguir dos tenues siluetas que le demostraron la delicada y casi sacrílega verdad.

Bajó las escaleras y sólo atinó a atar una cuerda a las vigas del techo dejando solo una nota para su mujer:

“Soledad es tu abrazo

como hiedra que ahoga”

Octubre

pos nomás me dieron ganas, ta cagado pero bueno… todos escriben sobre esto… así que pensé y porqué chingaos yo no???

 

Mis últimos cuatro pesos invertidos en un autobús que me llevaría de regreso al puente de la Caldera, pa’ venir escuchando pendejadas:
–2 de octubre no se olvida, esas son mamadas, chingaderas para no estudiar; haber, ¿Quién los manda a hacer tanto pinche alboroto? Si hasta muertos hubo…
Sólo tuve tiempo para mentarles la madre, pues descaradamente me habían tachado de “pinche ruquito mamador”. A mí que me quedo esta mugre pierna renga, después del corre carnal que ya trajeron munición; sólo me había dado tiempo de subir un par de escalones cuando una bala atravesó la pierna del compañero goyo arrastrándome hacia el piso y desgraciándome la rodilla, de milagro y ese día no me agarraron los pinches manos blanca, que se jalaron a la mayoría de mi grupo.
Aún recuerdo que ni siquiera desayuné por las prisas de la manifestación y bien recuerdo a mi jefecita diciéndome que no me metiera en problemas –jamás olvidaré como me la dejaron, tres plomazos en la cara –… salimos a prisa pues yo tenía los manifiestos que agilizarían al movimiento estudiantil, pa’ que de una vez hiciéramos eco por todo rincón existente en México. Sin más, llegamos entre gritos de protestas y unión estudiantil hasta la Plaza de las Tres Culturas en donde sólo notamos tres luces en el cielo y a toda la gente corriendo; sinceramente sólo recuerdo a gente corriendo y varios disparos a diestra y siniestra, nos escondimos como pudimos hasta ya entrada la noche, después de eso nos dirigíamos el goyo y yo, junto a otros tres que jamás había visto, hacia el edificio Chihuahua en donde casi rogamos que nos abrieran, eran cerca de las dos de la madrugada –hacía un frío de mierda –, entramos nosotros cinco para encontrarnos con un grupo similar, al llegar sólo atiné a esconder los manifiestos debajo de una de las camas; ahí nos alimentamos de lo que hubo, un montón de tortillas pasadas y una que otra fregadera enlatada, como pude logré salir de ahí, sin poder convencer al goyo de hacer lo mismo –lo mataron de dos plomazos, pues se resistió a la detención –, me fui entre los arbustos hasta mi casa en la colonia Tacuba, donde encontré a mi Jefa inerte y a mi perro merodeando la casa, tome unas cuantas cosas y me dirigí hacia Puebla, desde donde me enteré de las barbaries que cometió el gobierno. Una de las cosas más graves es que el gobierno no tolerara nuestra manera de pensar y respetara nuestra opinión, todo bien hubiera acabado si aquel gobierno no hubiese sido tan obstinado a tal punto de que para mitigarnos nos tuviera que amenazar con la vida, afortunadamente lo que creyó que acabaría ahí, ayudó a que el pueblo de México volteara a ver en que mundo tan jodido vivimos, ayudó al progreso estudiantil, nos mostró que no valemos un cacahuate, que el gobierno está a nuestra merced, pero es cierto, de eso sólo los ecos quedan, cada vez oigo más lejano aquel grito de rebeldía en la juventud, aquellas ganas de sobrevivir. Ésta juventud no se parece a la mía, está cada vez más apagada, más sorda, inevitablemente condenada al despilfarre.

Te acordás hermano qué tiempos aquellos,
eran otros hombres más hombres los nuestros.

Bienvenidos…

Sergio Pitol

A continuación solo pondré algo para entretenerlos, es el final del cuento “la pantera”de Sergio Pitol que inventé para una clase de literatura, me salió medio rara, he oido que es tétrica, no lo creo pero, ahí les va:

Entre bambalinas

POR: Jorge Xaxalpa Pérez

“Me reprochaba el haber podido imaginar que

aquella hermosa bestia tuviese intenciones de devorarme.”

Sergio Pitol (La Pantera)

Ahora mi mundo ha cambiado radicalmente, me pienso y no soy mas que este saco inútil que siempre tuve miedo de convertirme, como sea, en alguna ocasión la he reconocido entre la gente, conviviendo y devorando mis recuerdos, muchas veces me topé con restos a medio devorar, mientras más me adentraba a mis recuerdos, mas me tropezaba con mis años de lucidez, aquel tiempo en que solía ser un tipo desquiciante, pero que tuvo felicidad, inmune ante los sentimientos de los demás, frió, quizás hoy esté más muerto que frío, más jodido que de costumbre, la brecha entre el ayer y el hoy no tiene importancia después de lo de esta tarde. El viejo camino de la ladera me llevó hasta aquel paraje, jamás lo hubiera encontrado de no haber estado tan loco, es cierto, me perdí entre los despedazados mapas de mi cabeza y este sueño ajeno que no me deja actuar libremente, esto no fue excusa para que yo no estuviera conciente, a cada paso, a cada movimiento, más alerta de lo habitual; tres grandes ráfagas de viento me azotaron marcando mi piel como látigos, el frío pronto hizo estragos en mis movimientos haciéndolos mas torpes; mi cabeza no pensaba pero mis piernas se movían a voluntad propia, entre tanto jamás tropecé, inexplicable, pues no posé la vista en mis movimientos, sino en esa penumbra que se formaba a causa de la vegetación, incluso recuerdo haber hundido los pies en la tierra y sin mayor esfuerzo, fue por ese movimiento tan agonizante que no me percate de ese chorro de sangre que fluía por el dorso de mi mano, ese agrio olor me llamó la atención, mi mano se había tornado en un color negruzco y la herida se negaba a cerrar, por el contrario se fue haciendo mucho más grande, invadía casi por completo mi antebrazo, pude notar que la piel que me colgaba caería poco a poco, no hice nada para evitarlo; solo llevaba un par de minutos caminado cuando noté que mi paso había cambiado, ahora corría como jamás había corrido en mi vida, mis tobillos ya estaban rotos pero yo seguía corriendo en aquel exiguo camino de oscuras profundidades y misteriosos adentros; mi siniestra mano musitaba y reclamaba comunicarse conmigo, quizás advertirme, aún no sé porqué, pero la dejé hacer, le permití garabatear algo entre la negra tierra, no comprendí lo que quiso decirme y así, sin más, me deshice de mi mano, no recuerdo cómo ni con qué, sólo sé que mi herida estaba ya cauterizada, la sangre que quedaba en mi brazo parecía normal, demasiado sana para mi estado. A partir de este momento el dolor empezó a hacerse mayor, pero, cómo disfrute el saberme adolorido, indicaba que aún no estaba muerto.

Aún no percibía la luz del sol a través de las ramas de los árboles, pero cuando un rayo de sol se filtró de entre las hojas y tocó la sangre que me cubría, esta empezó a arderme en la piel, tal cual como una hormiga bajo la lupa; pronto me sentí con ganas de gritar, pero el nudo en mi garganta ahogó el grito. Mi cuerpo prefirió seguir sin siquiera consultarme, hasta este momento jamás me cuestioné hacía donde me dirigía, hubiera sido inútil, conciente o no, mi cuerpo avanzaría, sentí que las horas pasaban, pero el sol aun no se había movido, la espera llegaba a su fin; el valle rocoso parecía aun lejano así que cerré un par de veces los ojos, para comprobar mi estado de sobriedad; a las pocas horas llegué, el sol aun no se movía, traté de sentarme en una de las rocas, me fue inútil, ardían como si tuvieran fuego encima, de a poco cada una se fue incorporando hasta dejarme apartado, en la orilla; heme aquí, solo y en presencia del fin del mundo.

De a poco pude notar que no estaba solo, la pantera aún se colocaba pedazos de su hermosa piel, tira de pellejo tras otra; cuando por fin tuve conciencia de mi mismo, todo pasó inusitadamente, todos aquellos instantes regresaron a mi mente, me imaginé motivos para su visita, para este místico encuentro que me excita por completo, era, podría ser, mi contraparte, la otra parte de mi ser, hasta aquél mísero momento no logré descifrarlo, pero siempre estuvo allí, desgarrando por dentro; ahora lo comprendía, aquel día que la vi por primera vez desgarrándome por dentro y por fuera. No sé lo que la incitó a salir de mí. Algunas ideas invadieron mi mente, llegué a creer que venía a pronosticarme mi suerte. Ahora que la veo en mi regazo, no tengo la menor duda, su mirada sigue siendo amable, suplicante, es cierto, ahora que devora mis piernas no dudo que lo haga con las más sinceras ganas de acariciarme y jugar conmigo.

Mis pensamientos rebasan la lógica, no encuentro razón por la cual no estar tan feliz y entre tanto barullo no logro articular otra cosa que no sean estas palabras: Estúpida bestia, porqué tardaste tanto.